Europa, con su historia marcada por siglos de conflictos, ha logrado en las últimas décadas un cambio extraordinario: convertirse en un referente global de convivencia civilizada, diversidad y solidaridad. Este es el mensaje central del artículo La discreta grandeza de Europa, de Héctor Abad, que resalta los logros del continente frente a las críticas que recibe tanto desde dentro como desde fuera.
Un continente que aprendió de su historia
El autor destaca cómo Europa ha renunciado a la arrogancia y al chovinismo que caracterizaron su pasado imperial. En lugar de buscar una grandeza basada en la dominación, el continente ha optado por construir una sociedad basada en la cooperación, la diversidad y los ideales ilustrados. Esta transformación no ha sido sencilla, pero ha permitido a Europa convertirse en un modelo único en el mundo.
La Unión Europea, descrita como un «milagro de convivencia civilizada», es el símbolo más claro de este cambio. A pesar de sus desafíos, no hay otro lugar en el mundo donde se viva «menos mal» gracias a su compromiso con la paz, la justicia social y los derechos humanos.
Los logros que hacen grande a Europa
El artículo enumera varios aspectos que reflejan esta «discreta grandeza»:
- Progreso social: La aceptación del feminismo, los derechos LGTBI+ y el rechazo al racismo son avances que otros países aún luchan por alcanzar.
- Seguridad social: La existencia de sistemas públicos de salud, educación y vivienda garantiza una calidad de vida digna para la mayoría de los ciudadanos.
- Diversidad cultural: Europa es un espacio donde conviven personas de diferentes orígenes, religiones e idiomas, lo que enriquece su cultura y sociedad.
- Ciencia y deporte inclusivos: Desde premios Nobel hasta jugadores de fútbol, Europa celebra los logros sin importar el origen étnico o nacional.
Estos logros son fruto de una decisión colectiva: ser razonables. Como escribió Borges sobre Europa, es «la maravillosa conjura» que decidió acentuar afinidades en lugar de diferencias.
Los desafíos internos: el populismo y la extrema derecha
Sin embargo, no todo es perfecto. El autor advierte sobre las amenazas internas que enfrenta Europa, especialmente el auge de partidos populistas y de extrema derecha que promueven el racismo y minan los ideales democráticos.
El autor llama a consolidar un «cinturón sanitario» para frenar estas tendencias antidemocráticas. Europa no debe caer en las trampas del nacionalismo excluyente ni en las falsas promesas de grandeza imperial promovidas por figuras de EEUU o de Rusia.
Un modelo seductor para el mundo
A pesar de las críticas externas, especialmente desde Estados Unidos, Europa sigue siendo un ejemplo a seguir. Su modelo económico y cultural, basado en la equidad y la sostenibilidad, es profundamente atractivo. Mientras que países como Estados Unidos enfrentan mayores niveles de violencia e inequidad, Europa ofrece una alternativa más humana y equilibrada.
El artículo concluye subrayando que lo que molesta a figuras como Trump no es la debilidad de Europa, sino precisamente su fortaleza: su compromiso con el ecologismo, la belleza cultural y la democracia.
Reflexión final
Europa no necesita volver a ser «grande» porque ya lo es. Su grandeza radica en su capacidad para aprender del pasado y construir un futuro basado en la paz, la solidaridad y los derechos humanos. Defender estos logros frente a las amenazas internas y externas es esencial para mantener vivo este modelo único en el mundo.
Enlace al artículo:
https://elpais.com/opinion/2025-02-20/la-discreta-grandeza-de-europa.html
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