Elogio de la mediocridad (entendida como medianía): Una nueva perspectiva sobre el éxito

Imagen de Наталья Данильченко en Pixabay

El artículo de Raquel Peláez, en XL SEMANAL, del 29 de enero de 2025, presenta una visión renovada sobre la aceptación de la mediocridad como medianía (término medio entre dos extremos) en el sentido positivo y las ventajas de bajar las expectativas en la vida.

Cuestionando el ideal del éxito

El texto comienza desafiando la noción tradicional de que el esfuerzo constante garantiza el éxito. Peláez sugiere que no todos pueden triunfar y que ser «mediocre» o estar en la medianía podría conducir a una mayor felicidad[1].

Contexto histórico

La autora menciona cómo las crisis sucesivas (financiera de 2008, COVID-19, inflación) han llevado a una creciente frustración, especialmente entre los jóvenes hiperpreparados que no logran alcanzar sus metas profesionales y personales iniciales[1].

Nuevas corrientes de pensamiento

Se presentan varias tendencias que cuestionan la cultura del sacrificio:

  1. La «gran renuncia» de 2021 en Estados Unidos.
  2. La «renuncia silenciosa», que promueve limitar el trabajo a las horas contratadas.
  3. El enfoque en el equilibrio entre trabajo y vida personal.

Revalorización de la mediocridad o de la medianía

El artículo cita a varios expertos que defienden la idea de «bajar las expectativas»:

  • Jamie Ducharme (Time) argumenta que la vida existe más allá del trabajo y los logros.
  • Avram Alpert sugiere que la búsqueda de la grandeza (si es a costa de otras cuestiones importantes porque casi siempre lo es) puede ser perjudicial.
  • Emma Bradshaw destaca que priorizar objetivos intrínsecos sobre los extrínsecos conduce a una mayor felicidad[1].

Crítica a la cultura de la superación constante

Peláez cuestiona la normalización del estrés y la necesidad de exhibir el éxito constantemente. Cita al psicólogo Buenaventura del Charco, quien advierte sobre los peligros de esta mentalidad[1].

Conclusión

El artículo, que recomendamos leer, concluye sugiriendo que las generaciones más jóvenes están buscando un equilibrio entre ambición y conciliación, sin la presión constante del éxito a toda costa[1]. En todo caso esta nueva forma de ver la vida no está en contra de la necesidad de formarse a nivel personal y profesional adecuadamente y de intentar (de manera sosegada) mejorar cada día.

Fuente:
[1] https://ppl-ai-file-upload.s3.amazonaws.com/web/direct-files/11949874/a59b00ad-14af-4511-931a-8c43ac568773/paste.txt

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