Educación prepara una nueva EBAU para el año 2024, cuando ya se haya implantado la nueva ley en 1º y 2º curso de Bachillerato y lo lógico que es una vez implantado el modelo competencial en ambos cursos, el examen de la EBAU también tenga este carácter.
¿Pero cómo es una evaluación competencial?. Según nos dice Ana Remesal, profesora de Psicología Evolutiva en la Universidad de Barcelona, dentro del artículo de Ignacio Zafra en el País el 14 de febrero (https://elpais.com/educacion/2022-02-14/la-selectividad-se-sustituira-por-una-prueba-menos-basada-en-contenidos-parecida-a-los-examenes-de-pisa.html), “Un examen de Matemáticas no competencial puede plantear una actividad que diga: ‘¿Cómo se calcula el área de un triángulo?’ Y se espera que el alumno diga: base por altura partido por dos. O: ‘¿Cuántas clases de triángulos hay?’. A lo que se espera que el alumno responda que según los ángulos hay estos tipos de triángulos, y según los lados hay estos tipos de triángulos. Se trata de lo que llamamos un conocimiento declarativo, en el que se pide al alumno que exprese en palabras aquello que sabe sin ir más allá de una definición, la identificación de una fórmula o un algoritmo”. Un examen de Matemáticas más competencial, en cambio, plantearía “un contexto más cotidiano o verosímil de partida, en el que aparecerían diferentes tipos de triángulos, y el alumno tendría que resolver esa actividad problemática demostrando con ello que distingue diferentes tipos de triángulos”.
De igual manera en un examen de Geografía o de Economía no se plantearía una pregunta teórica o práctica con un respuesta declarativa sino que debería plantearse un caso práctico, lo más real posible, que sirva para solucionar también un caso real y cercano.
Recuerdo la conversación con Peridis, arquitecto y creador de las famosas escuelas taller, en la cafetería de un tren camino de Madrid, en la que sin que se hablara todavía de educación por competencias me puso un ejemplo que hoy puede ser perfectamente válido. “En las clases de cantería nos era sencillo dar forma a la situación de aprendizaje. Nuestra labor era reconstruir una iglesia o un monasterio. Ya teníamos el problema a resolver. Con los alumnos de la escuela taller, por ejemplo comenzábamos a dar forma a los sillares y montábamos las pilastras que luego deberían soportar el arco. Cuando llegábamos a esta parte les decía.. ”chavales, vamos ahora al aula a conocer las fórmulas y dibujo necesario para luego volver al taller y dar forma y colocar las piedras que forman el arco”.
Cabe preguntarnos si los profesores actuales de Secundaria y Bachillerato estamos preparados para tal reto. En todo caso parece claro que debemos formarnos en educación competencial, que sería de gran interés que tanto docentes como administración trabajáramos en la creación de bancos de situaciones de aprendizaje competenciales y que pongamos a rodar y a evolucionar esta nueva forma de enseñar, que seguro traerá resultados positivos con el tiempo.

Cintre pour voûte
CC BY-SA 3.0
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