La National Gallery de Londres exhibe con orgullo en su sala 15 uno de los cuadros más emblemáticos de su colección: Sansón y Dalila, atribuido al maestro flamenco Pedro Pablo Rubens. Sin embargo, desde hace casi cuarenta años, la autoría de esta obra es objeto de una de las polémicas más intensas del mundo del arte, enfrentando a expertos, críticos y al propio museo en un debate que mezcla historia, técnica y hasta misterio.
El origen de la polémica
La controversia comenzó en 1987, cuando la pintora e historiadora del arte Eufrósine Doxiadis visitó la National Gallery y, según su propio testimonio, supo de inmediato que no estaba ante un Rubens auténtico, sino ante una copia. Doxiadis ha dedicado décadas a investigar el cuadro y recientemente ha publicado un libro que reaviva la discusión: NG6461: The Fake Rubens. Su argumento principal se apoya en detalles técnicos y en la historia documentada de la obra.
Las pruebas que cuestionan la autoría
Entre los elementos que alimentan las dudas destaca el detalle del pie derecho de Sansón: en el cuadro expuesto, los dedos están recortados por el marco, algo que no ocurre en fuentes históricas como el grabado de Jacob Matham (1613) o el cuadro Cena en la Casa del Burgomaestre Rockox de Frans II Francken, donde el pie aparece completo. Doxiadis subraya que Rubens era un maestro en la representación de manos y pies, por lo que resulta extraño que cometiera un error de composición tan evidente.
Otros detalles, como la ejecución de la estatua de Venus y Cupido en la esquina superior izquierda, con brochazos toscos y tonalidades poco habituales en Rubens, y la presencia de cinco testigos en la escena (frente a los tres de las fuentes originales), refuerzan la hipótesis de la copia. Además, la investigadora sostiene que el soporte del cuadro no es el original de madera de roble, sino un lienzo pegado a un tablón, posteriormente reforzado.
La pista española y Sorolla
Una de las teorías más sorprendentes apunta a la pista española: según Doxiadis, la copia podría haber surgido en el círculo de discípulos de Joaquín Sorolla en Madrid, a principios del siglo XX. Copiar a los clásicos era una práctica habitual entre los alumnos, y Rubens era uno de los favoritos. El supuesto autor, Gaston Lévy, habría dejado pistas intencionadas para no pasar su copia por original, como el pie cortado o la figura que mira al espectador de forma cómplice.
La defensa de la National Gallery
Frente a estas acusaciones, la National Gallery ha defendido la autenticidad de su obra estrella con informes técnicos y el respaldo de expertos internacionales. El museo ha publicado estudios que, según su director Gabriele Finaldi, utilizan las técnicas más modernas de análisis y concluyen que el cuadro es un Rubens genuino. Muchos críticos y especialistas apoyan esta postura, argumentando que la luz, el color y la sensualidad del cuadro son inconfundibles y propios del maestro flamenco.
Un enigma abierto para la historia del arte
El caso de Sansón y Dalila es un ejemplo fascinante de cómo la historia del arte está llena de enigmas, debates y pasiones. La obra, más allá de su autoría definitiva, invita a reflexionar sobre la autenticidad, el valor y la percepción en el arte. Como señala el crítico Jonathan Jones, la verdad, como la belleza, pertenece a la mirada del espectador: para algunos, el cuadro será siempre un acto de fe; para otros, una impostura.
Este misterio, que conecta a Rubens, Sorolla y la historia de la pintura europea, es también una excelente oportunidad educativa para trabajar en clase la importancia de la investigación, el análisis crítico y la interpretación de las fuentes en la historia del arte.
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