Una situación de aprendizaje es una propuesta didáctica centrada en el desarrollo de competencias a partir de la resolución de un reto o problema, habitualmente contextualizado en la vida real o en el entorno cercano del alumnado. A diferencia de la unidad didáctica tradicional, donde el foco principal se sitúa en la transmisión de contenidos concretos, la situación de aprendizaje busca que el alumnado integre saberes y competencias de manera activa, significativa y funcional. Estas situaciones requieren de una metodología participativa y práctica (trabajo cooperativo, proyectos, investigación…), poniendo el énfasis en las tareas contextualizadas, la autonomía y el protagonismo del estudiante en el proceso educativo.
Desde la LOMLOE, las situaciones de aprendizaje se definen como secuencias de actividades diseñadas para que el alumnado despliegue actuaciones vinculadas a competencias clave y específicas, promoviendo aprendizajes transferibles y aplicables más allá del aula. Los elementos fundamentales que debe contener una situación de aprendizaje son: un título atractivo, un contexto realista y motivador, el planteamiento de un reto o producto final, la relación de competencias y saberes a trabajar, actividades secuenciadas, criterios de evaluación claros y atención a la diversidad.
En cuanto a su integración en la programación didáctica, las situaciones de aprendizaje pueden añadirse como ejes vertebradores de cada unidad didáctica o de cada conjunto de unidades didácticas, de modo que cada periodo contemple al menos una situación de aprendizaje significativa, diseñada para conectar de forma transversal varias unidades didácticas.
La programación debe consignar el calendario, los criterios de selección y los objetivos perseguidos por cada situación de aprendizaje, así como su contribución a la adquisición progresiva de las competencias establecidas en el currículo. Habitualmente, la programación didáctica de aula recoge una secuencia de unidades didácticas y, en su interior o de manera complementaria, las situaciones de aprendizaje que permiten aplicar, integrar y transferir los conocimientos de manera más práctica y realista.
Por ejemplo, para trabajar de forma transversal tres unidades didácticas en un mismo trimestre, se puede diseñar una situación de aprendizaje común bajo un reto contextualizado. Supongamos que en 3º de ESO las unidades didácticas son: «La Edad Moderna», «El espacio urbano y rural», y «Transformaciones sociales entre los siglos XV y XVIII». Se puede plantear la situación de aprendizaje titulada “Reconstruyendo la ciudad ideal del Renacimiento”, donde el alumnado debe investigar cómo las ideas del Humanismo y los cambios sociales y económicos influyeron en el diseño de las nuevas ciudades, integrando los contenidos históricos, geográficos y sociales de las tres unidades. El producto final podría ser la presentación de una maqueta, informe o exposición oral en la que el alumnado justifique las decisiones tomadas desde distintas disciplinas (historia, geografía, valores sociales, arte). Así, a lo largo del trimestre, la situación se va trabajando de manera progresiva, permitiendo aplicar lo aprendido en las distintas unidades desde una perspectiva unificadora, promoviendo la colaboración, la investigación y el desarrollo de competencias clave de manera global y conectada.