¿Dónde quedan las antiguas unidades didácticas?

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Dentro de las muchas dudas aún no despejadas a fecha de la redacción de esta entrada, en relación con las programaciones didácticas a realizar bajo el paraguas de la LOMLOE, está la relación entre las unidades didácticas o temas tradicionales impartidos en clase y la nueva figura de las situaciones de aprendizaje.

Para ello debemos rescatar la definición de cada una de las figuras de la nueva ley y que podrían ser las siguientes:

  • El Perfil de salida del alumnado al término de la enseñanza básica es la herramienta en la que se concretan los principios y los fines del sistema educativo español referidos a dicho periodo. El Perfil identifica y define, en conexión con los retos del siglo XXI, las competencias clave que se espera que los alumnos y alumnas hayan desarrollado al completar esta fase de su itinerario formativo.
  • Las competencias clave del currículo establecidas en Educación Secundaria Obligatoria, de acuerdo con el Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, a efectos de este decreto, son las siguientes: Competencia en comunicación lingüística; Competencia plurilingüe; Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería; Competencia digital; Competencia personal, social y de aprender a aprender; Competencia ciudadana; Competencia emprendedora; Competencia en conciencia y expresión culturales.
  • Los descriptores operativos son un conjunto de especificaciones que detallan las habilidades y conocimientos que los estudiantes deben ser capaces de demostrar para alcanzar los objetivos de aprendizaje de cada una de las competencias clave definidas en el perfil de salida de la ESO. Son por lo tanto un desarrollo y desglose de las competencias clave.
  • Las competencias específicas en el currículo de la Educación Secundaria se refieren a las habilidades, conocimientos, actitudes y valores que se esperan que los estudiantes adquieran en cada una de las áreas de conocimiento o materias que se imparten en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). 
  • Los criterios de evaluación se relacionan directamente con las competencias específicas, ya que son los que permiten medir y evaluar el nivel de desarrollo de las habilidades, conocimientos y actitudes que se espera que los estudiantes adquieran en cada área de conocimiento. Por lo tanto, los criterios de evaluación son el instrumento que se utiliza para comprobar si el estudiante ha alcanzado las competencias específicas en cada una de las áreas de conocimiento.
  • Los saberes básicos son los conocimientos que se consideran esenciales para el desarrollo de las competencias específicas y el perfil de salida del alumnado al término de la ESO.
  • Las situaciones de aprendizaje son actividades, tareas o proyectos que se diseñan con el objetivo de que los estudiantes adquieran los conocimientos, habilidades, actitudes y valores que se establecen en el currículo de la ESO. Estas situaciones de aprendizaje se plantean como una oportunidad para que los estudiantes puedan aplicar los conocimientos y habilidades que han adquirido en contextos reales y significativos, y desarrollar las competencias clave definidas en el perfil de salida de la Educación Secundaria Obligatoria. Las situaciones de aprendizaje se deben diseñar considerando las características, necesidades e intereses del alumnado, así como los objetivos de aprendizaje y las competencias clave que se quieren desarrollar. Estas situaciones deben ser variadas, relevantes y contextualizadas, para que resulten atractivas y motivadoras para los estudiantes.

A la luz de estas definiciones parece claro que el perfil de salida se consigue a partir de la adquisición de las competencias y éstas a partir de la consecución de las competencias específicas. La mejor manera de conseguir las competencias específicas puede ser a través de las situaciones de aprendizaje y para conseguir estas es necesario apoyarse en los saberes básicos.

La cuestión es como agrupar estos conocimientos básicos tan amplios y a la vez dispares.

Una idea de partida podría ser la de agrupar estos saberes básicos en bloques o unidades de programación (asimilando este concepto a bloques de contenido) y dividirlos a su vez en unidades didácticas, similares a los a los antiguos temas. Las unidades didácticas por lo tanto serían un desglose de las unidades de programación y se utilizarían cuando sea necesario dividir las unidades de programación debido a su amplitud académica, horaria o evaluativa.

En todo caso las situaciones de aprendizaje se apoyarían sobre unidades de programación (o bloques de contenido) y no sobre unidades didácticas (temas) ya que para la resolución de un problema a resolver dentro de una situación de aprendizaje se necesitan diferentes competencias y las competencias llegan a trabajarse a sobre como mínimo bloques de contenidos o unidades de programación.

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