Aprender a pensar

Aprender a pensar. Pensadores eficaces, críticos y creativos.



Cualquiera puede saber. El punto está en entender. Albert Einsten.

La enseñanza efectiva va más allá de la transmisión de conocimientos; también implica equipar a los estudiantes con habilidades de pensamiento crítico y creativo que les permitan navegar y contribuir a nuestro mundo complejo y en constante cambio. El enfoque didáctico que proponemos implica una integración metódica y organizada de estrategias y técnicas que fomentan el desarrollo del pensamiento efectivo. Este enfoque se centra en los procesos cognitivos que facilitan el pensamiento profundo, incluyendo diversas rutinas y habilidades de pensamiento.

David Perkins – Proyecto Zero – Universidad de Harvard – http://www.visiblethinkingpz.org
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Nuestra meta es formar estudiantes que sean «pensadores eficaces», es decir, que sean capaces de tomar decisiones acertadas, resolver problemas con eficacia, utilizar y evaluar la información de manera crítica, y desarrollar un pensamiento crítico y creativo robusto. A través de este enfoque, aspiramos a preparar a los jóvenes para enfrentar con confianza y habilidad los desafíos del siglo XXI.

Para conseguir este objetivo podemos seguir, entre otras, las siguientes estrategias:

1. Fomentar el debate y la discusión: 

Organicemos actividades en las que los estudiantes puedan debatir sobre temas relevantes. Pidamos a los estudiantes que defiendan diferentes puntos de vista y que justifiquen sus argumentos con evidencias. Esto ayudará a desarrollar sus habilidades de análisis y argumentación. 

Por ejemplo, en la asignatura de Geografía e Historia, tras estudiar la Guerra Civil Española, dividamos a los estudiantes en grupos y organicemos un debate en el que representen diferentes posturas y argumenten sus opiniones basándose en los hechos históricos aprendidos y practiquemos sobre todo la tolerancia y los valores democráticos.

2. Enseñar a formular preguntas: 

Dediquemos tiempo a enseñar a los estudiantes cómo hacer preguntas efectivas. Animémoslos a plantear preguntas abiertas que requieran pensamiento crítico para responder, en lugar de preguntas con respuestas simples de sí o no. 

Por ejemplo, en la asignatura de Biología y Geología, tras explicar el ecosistema de un bosque, animemos a los estudiantes a formular preguntas como: «¿Cómo afectaría al ecosistema un incendio?» o «¿Qué sucede si introducimos una especie foránea en este ecosistema?».

3. Promover la resolución de problemas: 

Presentemos problemas complejos que requieran múltiples pasos para resolver. Animemos a los estudiantes a trabajar en grupos y a utilizar el pensamiento lateral para encontrar soluciones creativas. 

Por ejemplo, en la asignatura de Matemáticas, planteemos un reto en el que los estudiantes deben utilizar conceptos de geometría para analizar y recrear la estructura de famosas obras arquitectónicas estudiadas en la asignatura de Historia del Arte. Por ejemplo, podrían analizar y recrear en maqueta la cúpula de la catedral de Florencia de Brunelleschi, utilizando conceptos como la circunferencia, el radio, la superficie y el volumen de una esfera, y descubrir cómo estos conceptos se aplicaron en la construcción de esta magnífica obra arquitectónica. Esto no solo les ayudará a entender mejor los conceptos geométricos, sino también a apreciar la integración de las matemáticas en el arte y la arquitectura, un ejemplo de colaboración también entre asignaturas.

4. Incentivar la lectura crítica: 

Proporcionemos textos variados y desafiantes. Animemos a los estudiantes a hacer preguntas sobre el contenido, identificar argumentos, detectar sesgos y analizar la calidad de la información presentada. Por ejemplo, en la asignatura de Lengua y Literatura, podríamos utilizar «Don Quijote de la Mancha». Invitemos a los estudiantes a analizar el texto de forma crítica, reflexionando sobre aspectos como el contraste entre realidad e imaginación, las representaciones de la locura y la cordura, o el papel de la parodia en la obra. También podríamos alentar a los estudiantes a evaluar cómo los eventos y personajes del libro reflejan la sociedad y las convenciones literarias de la época y los posibles paralelismos con el mundo actual.

5. Realizar juegos de roles: 

Organicemos debates simulados o juegos de roles en los que los estudiantes asuman diferentes perspectivas y argumenten desde diferentes puntos de vista. Esto les ayudará a desarrollar empatía y habilidades de pensamiento crítico. 

Un ejemplo podría ser en la asignatura de Valores Éticos, donde podríamos organizar un «Parlamento simulado». Los estudiantes podrían asumir los roles de los diferentes partidos políticos y debatir sobre un aspecto particular de la Constitución Española, como el balance entre los derechos individuales y las obligaciones sociales. Cada grupo podría preparar argumentos y contrargumentos, basándose en los valores y principios que defiende su «partido», y así debatir de manera efectiva. Este tipo de actividades ayuda a los estudiantes a comprender mejor las complejidades del proceso legislativo y la importancia del diálogo y el compromiso en la democracia.

6. Fomentar pequeños proyectos de investigación:

Animemos a los estudiantes a investigar temas de su interés y presentar sus hallazgos de manera creativa. Esto les permitirá desarrollar habilidades de investigación, análisis y presentación. 

Por ejemplo, en la asignatura de Física y Química, podríamos proponer a los estudiantes investigar sobre diferentes tipos de energías renovables como la solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y de biomasa. Cada grupo de estudiantes podría centrarse en un tipo de energía, investigar cómo se genera y almacena, su eficiencia, impacto medioambiental, costos y aplicaciones prácticas. Los estudiantes podrían presentar sus hallazgos en una exposición en el aula, creando maquetas o presentaciones digitales para ilustrar cómo funciona cada tipo de energía renovable. Esta actividad no solo desarrollaría sus habilidades de investigación y presentación, sino que también les permitiría comprender de manera práctica la relevancia de las energías renovables para el futuro de nuestro planeta.

7. Evaluar fuentes de información:

Enseñemos a los estudiantes cómo evaluar la credibilidad y confiabilidad de las fuentes de información en línea y fuera de línea. Ayudémosles a identificar posibles sesgos y manipulaciones. 

Por ejemplo, en la asignatura de Geografía e Historia, podríamos trabajar con un evento histórico reciente, como la Crisis de los Refugiados en Europa. Proporcionemos a los estudiantes varios artículos periodísticos y blogs que abordan el tema desde diferentes perspectivas. También documentos oficiales de la UE relacionados con la emigración. Pidámosles que evalúen la credibilidad de las fuentes, identifiquen posibles sesgos, analicen cómo se presenta la información y cuáles son las fuentes citadas. Así, podrán formarse una opinión basada en una comprensión crítica de las diferentes narrativas presentes en los medios de comunicación. Este tipo de actividades les ayudará a desarrollar habilidades esenciales de alfabetización mediática y pensamiento crítico, que son cada vez más importantes en nuestro mundo digital y globalizado.

8. Hacer preguntas abiertas en las evaluaciones: 

Al diseñar exámenes y tareas, incluyamos preguntas abiertas que requieran pensamiento crítico y análisis en lugar de solo recordar información. 

Un ejemplo de cómo aplicar esta estrategia en la asignatura de Biología y Geología podría ser en un examen sobre el ciclo del agua y su importancia en el ecosistema. En lugar de simplemente pedirles que recuerden y describan las etapas del ciclo del agua, podríamos plantear una pregunta como: «Imagina que una serie de factores ambientales han causado una disminución en la cantidad de precipitaciones en un ecosistema específico. ¿Cómo podría afectar esto al ciclo del agua y cuáles serían las posibles consecuencias para las especies que habitan ese ecosistema?». Esta pregunta obliga a los estudiantes a aplicar su conocimiento del ciclo del agua en un contexto real y pensar críticamente sobre las interconexiones en los ecosistemas y el impacto de los cambios ambientales.

9. Integrar la tecnología: 

Utilicemos herramientas tecnológicas para fomentar el pensamiento creativo, como herramientas de mapas mentales, plataformas de colaboración en línea y aplicaciones para resolver problemas. 

Por ejemplo, en la asignatura de Artes Plásticas, podríamos introducir un proyecto en el que los estudiantes usen un programa de diseño digital, como Adobe Photoshop o una aplicación de edición gratuita, para crear un collage digital que represente un movimiento artístico que hayan estudiado, como el surrealismo. Para llevar a cabo este proyecto, los estudiantes deberán investigar sobre las características y artistas destacados de este movimiento, seleccionar imágenes que reflejen estas características y aprender a usar las herramientas de edición digital para combinar estas imágenes de manera creativa. Además, podrían usar la tecnología para presentar su trabajo y explicar sus decisiones creativas a la clase, utilizando una plataforma de presentaciones en línea como Prezi o Google Slides. Este proyecto no solo permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos artísticos de una manera nueva y relevante, sino que también les brinda la oportunidad de aprender y practicar habilidades tecnológicas que serán útiles en su futuro académico y profesional.

10. Brindar retroalimentación constructiva: 

Reconozcamos y reforcemos el pensamiento crítico y creativo en los trabajos de los estudiantes. Proporcionemos retroalimentación constructiva que los anime a seguir desarrollando estas habilidades. 

Por ejemplo, en Educación Física, tras una sesión de entrenamiento, proporcionemos comentarios individualizados a cada estudiante sobre su rendimiento, destacando sus fortalezas y áreas de mejora. Por ejemplo, en  la asignatura de Lengua y Literatura, después de un ejercicio de escritura creativa, dediquemos tiempo para revisar y comentar los textos de cada estudiante individualmente. Resaltemos los aspectos positivos de su trabajo, como el uso de un lenguaje rico y variado, la construcción de personajes interesantes o el desarrollo de una trama emocionante. Pero también proporcionemos sugerencias de mejora, como trabajar en la coherencia de la historia, mejorar la puntuación o enriquecer las descripciones.

Para conseguir avanzar en estas estrategias podemos ayudarnos de técnicas, como las rutinas de pensamiento, de David Perkins, en su proyecto Zero y las Destrezas de pensamiento, de Robert Swartz, desarrolladas en sus mapas de pensamiento y en sus organizadores gráficos.

Parar saber más:

David Perkins – Proyecto Zero – Universidad de Harvard – http://www.visiblethinkingpz.org

Robert Swartz – El Aprendizaje Basado En El Pensamiento: Cómo desarrollar en los alumnos las competencias del siglo XXI. SM (Biblioteca Innovación Educativa) 

Infografía Aprender a pensar – Pensadores eficaces, críticos y creativos. Consejería de Educación. Gobierno de Canarias.

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